ALCOHOL

Me lo bebí todo aquella noche.
Desde el primer ron con coca-cola
hasta las últimas gotas de sangre
que corrían por las venas y arterias
que formaban nuestro amor.

Me lo bebí todo aquella noche.
Y nunca me sentí más sola
que en esta resaca incurable
de reproches, muerte y rabia
que forma ahora nuestro amor.


PROPOSICIÓN

Te he querido, ya lo sabes.
Te he querido y te quiero
aunque siempre haya nubes negras en nuestro cielo.

Y he tenido miedo.
He tenido y tengo miedo.
De la lluvia, de los pájaros
y del silencio que llevo conmigo a todas partes.
Tengo miedo a la noche,
a no despertarme (a tu lado)
al olvido
y a tus brazos en forma de barrotes dorados.

Miedo a entrar en casa y encontrarla vacía,
o a quererte, de nuevo, más que antes
(todavía).
Quédate conmigo, no te marches.
Recuerda lo que fuimos.
Recuerda que ya no queda nada.
Que es tiempo de querernos indefinidamente.
Recuerda el mar de mi sitio favorito del mundo.
Los barcos que llegaban sin muertos a nuestra orilla,
el ruido de las olas al fondo de la casa.
Y el viento,
recuerda el viento, mi amor, 
doblando las esquinas.

AHORA

Ahora que no estoy,
entiendo más al viento que a la brisa
me escuece más el agua que la sal
y empieza a hacer efecto aquel veneno
que inoculaste
en cada poro de cada célula
de mi piel.

Ahora que no estoy,
me pregunto dónde gastarás cada minuto
(cómo y con quién)
si llegaste a notar que no volví después de aquel desastre,
y que sembré un camino
de minas, misiles y bombas nucleares
en mi retirada.

Ahora que no estoy
pesan demasiado tus palabras antes volátiles
y tus lágrimas se han convertido en tsunamis
que derrumban las tejas de este luto
haciendo explotar los artefactos sembrados,
llenando de escombros
todas las vías de escape.

INFINITO

Lejos tú, lejos de ti,
yo más cerca de mí mismo;
afuera tú, hacia la tierra;
yo hacia adentro, al infinito.

TÚ 2.0

A veces me precipito y me vierto.
Y otras tantas me convierto
en el monstruo que crearon otros niños.

Pero que sepas que cuando despierto
el primer pensamiento al que me ciño
es a tu imagen haciéndome un guiño

Mordiéndome el labio con demasiado acierto
agarrándome la cintura y apartándome el pelo
para besarme el cuello con particular cariño.