PROPOSICIÓN

Te he querido, ya lo sabes.
Te he querido y te quiero
aunque siempre haya nubes negras en nuestro cielo.

Y he tenido miedo.
He tenido y tengo miedo.
De la lluvia, de los pájaros
y del silencio que llevo conmigo a todas partes.
Tengo miedo a la noche,
a no despertarme (a tu lado)
al olvido
y a tus brazos en forma de barrotes dorados.

Miedo a entrar en casa y encontrarla vacía,
o a quererte, de nuevo, más que antes
(todavía).
Quédate conmigo, no te marches.
Recuerda lo que fuimos.
Recuerda que ya no queda nada.
Que es tiempo de querernos indefinidamente.
Recuerda el mar de mi sitio favorito del mundo.
Los barcos que llegaban sin muertos a nuestra orilla,
el ruido de las olas al fondo de la casa.
Y el viento,
recuerda el viento, mi amor, 
doblando las esquinas.

AHORA

Ahora que no estoy,
entiendo más al viento que a la brisa
me escuece más el agua que la sal
y empieza a hacer efecto aquel veneno
que inoculaste
en cada poro de cada célula
de mi piel.

Ahora que no estoy,
me pregunto dónde gastarás cada minuto
(cómo y con quién)
si llegaste a notar que no volví después de aquel desastre,
y que sembré un camino
de minas, misiles y bombas nucleares
en mi retirada.

Ahora que no estoy
pesan demasiado tus palabras antes volátiles
y tus lágrimas se han convertido en tsunamis
que derrumban las tejas de este luto
haciendo explotar los artefactos sembrados,
llenando de escombros
todas las vías de escape.

INFINITO

Lejos tú, lejos de ti,
yo más cerca de mí mismo;
afuera tú, hacia la tierra;
yo hacia adentro, al infinito.

TÚ 2.0

A veces me precipito y me vierto.
Y otras tantas me convierto
en el monstruo que crearon otros niños.

Pero que sepas que cuando despierto
el primer pensamiento al que me ciño
es a tu imagen haciéndome un guiño

Mordiéndome el labio con demasiado acierto
agarrándome la cintura y apartándome el pelo
para besarme el cuello con particular cariño.




GUERRA

Hace más tiempo del que me gustaría reconocer
que perdió el sentido recurrir al ayer para excusarme.
Para contarte batallas perdidas y muertes
en guerras que creí ganadas (al volver a verte)
en su mayoría por retirada de mi adversario.

Hace más tiempo del que me gustaría reconocer
que desearía decirte lo que siento por ti.
Que cuando te miro y se cruzan nuestras miradas
se me para el corazón, y no hay bandera blanca ni razón
que pueda hacerme abandonarte esta vez.

Hace más tiempo del que me gustaría reconocer
que no respondes a mis mensajes.
Que sólo nuestros tatuajes conocen nuestra historia y que,
por desgracia, en el fondo de mi memoria
seguimos ardiendo como la primera noche que te besé.

Hace más tiempo del que me gustaría reconocer
que te quise tan fuerte que sentí morir.
Que me vino grande cuando volviste a mí y que,
aunque siempre te querré, he de reconocer esta vez
que sólo por mi culpa y mi ridículo orgullo te dejé ir.