SIN EL AYER
ni cómo se abandona un hogar sin que la puerta al cerrarse,
destroce todos cristales de las ventanas.
No sé cómo se apagan las luces sin que las sombras se queden a mirar
ni cómo borrar de las manos vacías las huellas de todo lo que ya no está.
No sé cómo recoger los pedazos sin cortarme,
ni cómo seguir caminando sin sentir que me falta la piel.
No sé si se puede mirar al mañana sin el ayer.
MIENTRAS TE MIRO
recostada con la boca abierta,
apoyando tu mejilla en mi hombro,
dejando tus sueños a mi cargo
y tu respiración entre mis dedos.
Mirándote dormir,
me di cuenta de todo lo que te quiero.
De lo frágil que me pareces en este instante,
de lo inmenso que se ha vuelto este amor
que no necesita palabras,
cuando basta con la forma en que tu cuerpo
encuentra el mío sin pensarlo,
como si aún dormida supieras
que aquí, entre mis brazos,
siempre hay un refugio esperando.
Te quiero así,
en la comodidad de un sofá incómodo,
en la lentitud de tu respiración,
en la paz de un mundo que se queda quieto
mientras tú y yo existimos sin ruido,
sin urgencia,
sin miedo.
Y mientras te miro,
mientras acaricio despacio tu pelo y te beso,
me descubro haciendo promesas en silencio,
susurrándole al universo
que no sé cómo explicar lo que siento,
pero que
si hay algo que no quiero perder,
es este instante,
es esta calma,
es esto que siento tan real
cuando en mitad de la noche
sigues buscándome,
por si me pierdo en tu cama.
DOBLADAS
Lo que no se ve:
las noches en vela
las mañanas dobladas
las esperas
los vacíos
las dudas
los nervios
la impaciencia
el dolor
tus besos
la emoción
las despedidas
mi corazón.
ESPEJISMO
Cada día que pasa sin saber de ti
te siento más espejismo, más lejos.
Empiezo a dudar de que esto haya sido real.
Si no fuera porque cada vez que te veo me rebota el corazón
y me sale la sonrisa...
creería que todo fue un sueño muy divertido y muy intenso.
Pero por desgracia (o suerte) te veo mucho... y en todos lados.
Y ahora te has convertido en silencioy te has ido al cerca más lejano,
y me has dejado aquí conmigo y con este revoltijo
de sentimientos que están de rave en mi pecho.
Creo que no me enseñaron bien a gestionar la frustación de pequeña
tampoco me tocó el valor en el reparto de cualidades.
Y te garantizo que esto que estoy haciendo lo hago solo por ti
porque tú me lo has pedido
porque es lo que está bien
porque yo ya te hubiera llamado 100 veces esta semana
para contarte todas las cosas importantísimas que tengo que contarte,
como que me flipó el vídeo de Halloween
que voy a ir al concierto de Arde Bogotá
o que he descubierto un chino en Usera que te gustaría (creo).
Pero, como te decía,
esto cada vez me parece más un espejismo que una realidad,
aunque sienta los destrozos del tsunami
en cada hueco de mi cuerpo,
y tu agua haya inundado por completo mi cabeza
(y ya sabes lo de mi cabeza)
y todo lo demás.
MURO
Me has desarmado.
Ahora soy de carne y hueso
y corro peligro, peligro de ti.
De estar esperando que me escribas
o que cuelgues algo pensando en mí.
Estoy desarmada y tienes línea directa a mis entrañas.
Mi corazón vive encogido desde que te conoció
Se encoge tan fuerte que
a veces creo que se para cuando te veo por ahí.
Mi cabeza no razona bien desde entonces.
He aquí la mujer asustada, su verbo indeciso, el inútil timonel
de un barco a la deriva que soy ahora, que ha encallado en esta playa
atraída, ebria, por los cantos de sirena.
He aquí la mano trémula de la insomne,
la que trata de abarcar la vida, romper el muro, saltar la valla,
cavar el túnel que escapa horadando la tierra y sale a la luz
si es que la luz existe.
Y por favor que haya esa luz, que exista y sea cálida.
Que ilumine al menos el final del camino,
la meta extraña, el muro, la llegada después del hambre y la sed,
el puerto donde atraquemos para parar, por fin,
que nos digan cuándo vamos a llegar,
si es que llegamos algún día
y es tal y como creíamos.