miércoles, 8 de enero de 2014

CORAZÓN

Siento como te ralentizas,
hasta que ya no te siento.

Me concentro en escucharte, en palparte, en verte,
pero no te encuentro.

Te busco desesperadamente, porque sé que sin tí estoy perdida.
Te has ido.

Cansado de sentirte ignorado, agotado por mi desobediencia,
te has rendido.

Te pido que vuelvas, te necesito.
No hay nada que desee con más intensidad que tenerte.

Sin embargo, orgulloso, me castigas oculto.
-¿No comprendes qué sin tí no puedo seguir adelante?

Recuperas un ápice de aliento para recriminarme, soberbio,
que fue mi decisión matarte.

Mientras el puñal se sumerge lentamente en mi espalda, y los recuerdos se disputan mi atención,
oigo exhalar tu último aliento.

Me derrumbo. Me ahogo. Me muero.

Es entonces cuando por fin entiendo,
que con mi obsesión por apartarte de mi lado,
corazón,
me he suicidado.

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