viernes, 25 de junio de 2010

CEGUERA

Acostumbro desde hace muchos años
a observar el mundo desde abajo
debido a mi corta estatura.

El llevar la cabeza inclinada
para poder ver el cielo de las ciudades
nunca me generó tortícolis
a pesar del empeño de la gente
en que bajara la vista
hacia estampas cotidianamente insulsas.

Ahora mi juicio se declina
deslumbrado desde las alturas
por la visión bizarra del suelo.

Mas después del primer segundo
siento un pinchazo in crescendo
en el núcleo del gaznate
y lo que era una perspectiva panorámica
se ha convertido en un paisaje velado
de sombras y trivialidad.

A diferencia de Aurora
yo duermo en decúbito prono
para no ver las enredaderas que crecen a mi vera.

Mantengo la esperanza de que se marchiten
y no tener que aguardar 100 años
a que me amparen príncipes o princesas
[sapos o "sapesas"]
que en vez de avivar mi persona
me encadenen a esta ceguera.

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