martes, 18 de marzo de 2014

MENDIGA

Harta de mendigar amor, de amarte.

Mis ganas de ti se escondieron debajo del edredón
que ya he guardado hasta el próximo otoño,
esperando que se desintegren en el oscuro altillo
de este corazón diminuto y apretujado
que me has dejado.

Respira tranquila, ya no me queda nada por decir
ni por pedir. Ni a ti nada que escuchar o rechazar.
Ya lo hemos intentado todo.

Ahora me voy a sentar a esperar y a recibir
lo que quieran darme, que no es poco,
aquellos brazos que me acunan.

Voy a volver a sentirme alguien
que no sea esta idiota patética
con la continua necesidad de cuidarte.



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