miércoles, 18 de septiembre de 2013

AGOTADA


Lo sé,
soy impulsiva, rabiosa,
a veces celosa
dispersa, orgullosa
y en ocasiones rozo
la inmoralidad lujuriosa.

¿Qué esperabas?

¿Que tuviera ojos,
hormonas,
cerebro, 28 años
y me comportara
como la estatua de la plaza de un pueblo?


Hoy he descubierto la belleza
de ser yo misma.
-no, no fue así;
me lo enseñaste-

Pero al hacerme mujer
al mostrarme que los seres
son tan libres

Comprendí que libre-yo
y libre-tú
podamos tomarnos de la mano
y realizar la unión sin anularnos.

Que esto no es una competición.
Que no hay vencedores ni vencidos.
Que el que pega más fuerte se daña
a sí mismo.

Por eso me apretujo dentro de mí misma
hasta salir las lágrimas
y en el pelo se me prende
el sabor salado del olvido.

Ya sólo me queda encogerme hacia dentro
y esperar ciegamente un sonido,
una expresión cualquiera
y que alguien
donde quiera que esté
emita una señal diciéndome que existo.

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